Asumir la culpabilidad

Kevin Spacey

No hay Dios capaz de echar por tierra que el concepto de inmediatez ha evolucionado durante estos últimos dos años hasta romper sus propios límites. En un entorno donde las redes sociales han pasado a ser el amplificador de la justicia social, la plaza pública virtual donde ahorcar a culpables e inocentes y sustituir el sentido absoluto de ecuanimidad por el de venganza, la necesidad de llegar primero se ha convertido en una máxima. Independientemente de que esto ayude o no a nuestra causa, defensa o argumento, debemos adelantarnos a la profusión de prejuicios, descalificaciones y lectura de derechos que nos fabriquen un ataúd del que es casi imposible escapar. Tan pronto como consigues miles de corazones en apenas 140 caracteres, caes al infierno y te plantan, a veces sin posibilidad de retroceso, un pijama de madera. Lo único que provoca su supervivencia es cuando la ocasión no merece sino lo mismo que en otras se denuncia: atención al detalle.

Sabiendo que el riesgo a quedar sepultado era bastante probable, dada la gravedad del caso, el muy considerado por todos como uno de los mejores actores en activo, Kevin Spacey, decidió publicar en Twitter un breve comunicado en el que pedía disculpas someramente a Anthony Rapp, quien previamente le había denunciado por acoso sexual cuando este tenía 14 años. Las razones por las que Spacey señala, textualmente, “no recordar el encuentro” para, renglón después, pedir “disculpas por lo que hubiera sido un comportamiento profundamente inapropiado” excusándose en el exceso de alcohol, quedan huérfanas cuando llegamos al segundo párrafo. Y es aquí donde aparece la necesidad de argumentar antes que ninguno, de desviar la atención hacia un terreno diferente, que, en este caso, siempre lo ha tenido complicado para defenderse. En otras palabras, de echar un saco de mierda -la suya- encima de la homosexualidad escudándose en el psicoanálisis. O lo que entienda él por comprender su comportamiento.

Dejando al margen su profesionalidad como intérprete, algo que afortunadamente no hace falta subrayar (recordemos que el escarnio sobre la música de Wagner por haber sido esta del agrado de Hitler clarifica la condición humana), Spacey mezcla conceptos en un intento por entonar el mea culpa en diferido y tratar de convencer a sus seguidores de que está en el camino de la liberación. De la más absoluta de todas, que no es otra que la del espíritu. Es indiscutible lo duro que puede resultar descubrirse a uno mismo, aceptarse y seguir adelante con todo lo que eso conlleva. Pero Kevin, estás colocando en el mismo saco un abuso sexual a un menor y la asunción de tu propia sexualidad, lo cual guarda un sentido de la irresponsabilidad perfectamente consciente del poder de difusión de las redes. Lo que es verdaderamente fascinante, dentro de un contexto psicológico y casi semántico, es que pone al tiempo entre medias para asumir “esa historia” como un motivo de inspiración, como una causa ajena que le permita contar “su historia”. Es decir, que asume su naturaleza, pero no su culpabilidad. Entendemos que la intención primera es la de la comprensión, no obstante, ha elegido la peor opción de todas: soltar una bomba para disipar el ruido de otra más grande -la actitud de Spacey en algunas entrevistas había arrojado luz sobre su condición sentimental -, no sólo reventando su reputación, sino apuntalando que, además de mostrar un ínfimo respeto por la gravedad que guarda la denuncia, prefiere encomendarse a la inmediatez para que el imaginario colectivo ya le encuentre muerto cuando vayan a pedir por su cabeza.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s