El Francotirador

Clint Eastwood ha vuelto de la mano de El Francotirador, drama bélico basado en la figura del Navy SEAL más letal de la historia de EE.UU, Chris Kyle. Más que una pieza autobiográfica, nos enseña la dolorosa vida que tienen que llevar los combatientes de guerra entre su casa y su lugar de trabajo, entre su familia y su equipo, entre sí mismo y su conciencia. Bradley Cooper se viste de SEAL, con su francotirador bajo el brazo, para realizar una magnífica interpretación que bien le ha valido la nominación al Oscar. Guerra, familia y unos espectaculares efectos sonoros se unen para dar forma a una de las mejores películas del año, según la Academia de Hollywood.

American Sniper

A priori, narra sin demasiada complicación la vida de Chris Kyle desde su primer alistamiento (se alistó 4 veces consecutivas) hasta su fatídica mañana después de superar el trauma bélico de Irak. Pero Eastwood no se queda aquí, ahonda en los problemas de conciencia que sumen al SEAL en un paradigmático retrato. Retrato de soldado y de ser humano, porque funciona como un paralelismo entre todos los combatientes desplegados que no son capaces de  salir adelante tras su traumática experiencia en territorio enemigo, dejando de lado a sus familias y dedicándose enteramente a proteger a su país. En este aspecto peca de un patriotismo exacerbado que puede ser fatigoso pero, sin él, la pieza no poseería tanto impacto. El filme ha estado inmerso en numerosas polémicas por su trato de favor con los americanos en la guerra de Irak y, además del comentado bebe de plástico en una de las secuencias entre Kyle (Bradley Cooper) y su mujer, Taya (Siena Miller), por relegar el papel de la mujer a un segundo plano donde quedan encasilladas en derroches de condescendencia hacia sus maridos. Razón no les falta. La cinta no analiza los tejemanejes de la guerra. Sí muestra las dos caras de la moneda con un argumento peregrino; los iraquíes son los malos y nosotros, los norteamericanos, tenemos que proteger a nuestra patria de ellos. Desde el comienzo de la película, el veterano cineasta suelta pinceladas del entorno donde Chris formó su coraza nacionalista venida del carácter de su padre. Sin embargo, tampoco profundiza en cómo repercutió la educación de su familia, más bien se encarga de narrar su evolución de cowboy de medio pelo a obsesivo y letal francotirador.  El largometraje, según pasan los minutos, se convierte una paradoja westerniana entre el Navy SEAL y su archienemigo, Mustafa, terrorista iraquí que sembraba el miedo entre el pelotón de avance. El final lo podría firmar el mismísimo Akira Kurosawa, con un último ataque ante la gigantesca ola de arena con despliegues y maniobras ofensivas como telón de fondo. Otro de los puntos remarcables del filme, además de su magnífico guión, es el gran trabajo desempeñado por el equipo de edición y captación de efectos sonoros. Recordemos que fue el único galardón que consiguieron en la ceremonia de los Oscar. Indudablemente merecido. Consiguen diferenciar el traqueteo de cada arma, resaltan magnánimamente sonidos que despiertan en Chris una extrapolación al campo de batalla y nos introducen en la guerra de una forma magnética.

Clint Eastwood

Bradley Cooper fascina con su interpretación. Papel complicado con trabas emocionales que hacen del intérprete texano un auténtico camaleón de la gran pantalla. Desde su profunda obsesión patriótica por defender a su nación, hasta su simple y triste personalidad ante las situaciones familiares más cotidianas. Estremece observar como un hombre de familia no tiene escrúpulos para matar a todo aquel que ose amenazar la integridad de sus hombres. Poco a poco se va limando su conciencia hasta alcanzar el clímax de alivio. Brillante actuación que deja en tierra de nadie el sobrecargado papel de Siena Miller. Se empeña en desentrañar las vicisitudes personales que posee el matrimonio pero no deja de ser un melodrama inverosímil que acaba por demostrar una falta de importancia en la vida de Chris. La intérprete neoyorquina no acaba de sacar su verdadero potencial y emplea una retórica amorosa demasiado irrelevante; no transmite el sentimiento de afectación que sufre desde los 11.000 kilómetros que la separan de su esposo.

Bradley Cooper

Fácil y distendida epopeya bélica que en determinados momentos es brillante pero, en su faceta completa, queda falta de sentidos.

Sean felices.

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