Foxcatcher

Foxcatcher, dirigida por Bennett Miller (Moneyball o Capote) y protagonizado por un trío de altura con Steve Carell (Virgen a los 40), Channing Tatum (El ascenso de Júpiter) y Mark Ruffalo (Begin Again), está basada en la verdadera historia del campeón olímpico de lucha libre, Mark Schultz, y su turbia y violenta relación con el multimillonario y patriota empedernido, John Eleuthère du Pont.

Foxcatcher 

Inicio pausado y de evolución paulatina que aparenta ser una historia convencional sobre la recuperación, gracias al apoyo de un externo, del ex-campeón olímpico en horas bajas que quiere regresar para alzarse con el oro. Poco a poco nos saca de ese mundo para introducirnos en una atmósfera psicológica de tintes oscuros en la que los ataques de John du Pont (Steve Carell) desde su caprichosa perspectiva van limando el autoestima del joven Mark Schultz (Channing Tatum) hasta límites inconscientes. Desde el comienzo, el cineasta norteamericano nos muestra la tensa y fría relación que mantienen Mark y su hermano mayor, Dave (Mark Ruffalo). Una relación basada en lo exclusivamente deportivo donde el pequeño de los Schultz ha vivido siempre a la sombra de su hermano. Debilidad mental frente a confianza extrema. Profunda soledad y fracaso deportivo frente al sentimiento familiar y estabilidad personal. Una envidia difícil de sobrellevar. John E. du Pont ejerce la figura del salvador que necesita el co-protagonista para volver a ser la punta de flecha de la élite estadounidense. Los problemas semi-esquizofrénicos del ex-campeón le sumen en una constante pugna contra sí mismo, tanto psicológica como física, por no decepcionar a un individuo que demuestra carecer de escrúpulos cuando se trata de conseguir aquello que anhela. Guión medido y perfectamente coordinado que plasma de manera redundante pero hábil (gracias al talento de Bennett Miller) conceptos sobre los que basa sus cimientos; confianza perdida, no reconocimiento del trabajo, soledad del ser humano o incredulidad ante una situación más bien kafkiana. Nos lleva de la mano con sosiego, calma y una psicopatía digna de Hitchcock, hasta un final que revuelve el estómago. Miller se sirve de tensos silencios para reflejar la gravedad de cada decisión tomada por los protagonistas, fabricando una cinta sombría y de mirada introspectiva. Quizá en este punto peca de una lentitud que puede resultar pesada pero, gracias a la gran virtud directoria del cineasta texano jugando en territorio psicológico de manera brillante, consigue llegar al fondo de los pensamientos y conciencias del ser humano. Más allá de lo olímpico, el filme ahonda en el ensimismamiento de una persona que no ha podido realizar lo que más ansiaba frente a la cara contraria del puzzle, quien se deja llevar por la corriente persuasiva con el único objetivo de volver a ser un referente en su disciplina. El punto débil se encuentra en la recurrencia patriótica que caracteriza al enfermizo John E. du Pont, en ínfimas ocasiones roza el peligro de convertirse en una “americanada”.

FOXCATCHER

Caso a parte son las magníficas interpretaciones del trío peculiar formado por un irreconocible Steve Carell, Channing Tatum y Mark Ruffalo. Carell, al que muchos no reconocerán dada la gran caracterización y sacado del contexto al que nos tiene acostumbrados como cómico de renombre (recordemos su aparición en Como Dios o Virgen a los 40), ha logrado cuajar una interpretación que si bien no lo consigue, podría recompensarle con la primera estatuilla dorada de su carrera cinematográfica. Taciturno, desconcertante y con una conducta infantil momentánea tapada por su opaca y dura personalidad (gradualmente forzada), saca a la luz el trauma generado por la obligación de contentar constantemente a su madre, Jean du Pont (Vanessa Redgrave). Tatum nos demuestra que, tras numerosos largometrajes en las que contaba con papeles de división inferior, está hecho de otra pasta y merece que la industria le confíe interpretaciones de mayor dificultad. Con Foxcatcher ha dado un paso de gigante en su carrera, ejecutando una actuación que pone la piel de gallina desde una mirada con pinceladas esquizofrénicas sobre la pugna obligada entre la vida deportiva elitista frente a la amarga y pobre vida personal. Matices distintos pero profundidad pareja entre los papeles de Steve y Channing. De Mark Ruffalo no nos sorprende su majestuosa interpretación pero sí ha conseguido que se aleje la imagen encasillada de un Hulk que ya no da para más. Es la cara más cotidiana y normal del triángulo grecorromano. Padre de familia con estabilidad mental en lo deportivo y personal que no se deja llevar por banales esperanzas gracias a su mujer (Siena Miller) pero que termina sumergiéndose en el mundo psicopático de Mark y du Pont.

FOXCATCHER

Guión ambicioso y desgarrador, dirección e interpretaciones brillantes. Tándem rozando la perfección que le ha costado cinco nominaciones en los premios de la Academia; mejor dirección, mejor actor principal (Carell), mejor actor secundario (Ruffalo), mejor guión original y mejor maquillaje y peluquería. Veremos si logran alzarse con el ansiado galardón.

Sean felices.

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